PREMISA:
Con esta aportación trato de resaltar
la relación entre la orientación de la vida
y Jesucristo dentro de una elección precisa y decidida:
comprometidos por la vida y por la esperanza. En pocas palabras:
no intento buscar caminos para hacer proselitismo, sino
para asegurar la plenitud de la vida.
Quienes piensan en la experiencia religiosa con la preocupación
de hacer cristianos a los jóvenes a toda costal tienden
espontáneamente a verificar hasta qué punto
están presentes los signos formales de pertenencia
eclesial y se preguntan cómo hacer para consolidados.
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En cambio quienes piensan
en la experiencia religiosa como parte de la vida se
preocupan ante todo de constatar si la calidad de vida
presente se puede considerar satisfactoria y dirigen
sus compromisos y proyectos hacia la propia maduración.
Claro que esta declaración de principios no es
suficiente.
En una época de complejidad y pluralismo la cuestión
de la vida y de su calidad no es cosa sencilla.
Considero mi deber declarar por lo menos alguna opción
en general. |
Creo que el hombre es un buscador y productor
de sentido. El hombre crece en humanidad cuando vive su
vida cotidiana como llamada continua y progresiva hacia
el misterio en que se centra su existencia. Las respuestas
que consigue construirse con el esfuerzo personal de la
confrontación y la escucha, y las que encuentra mediante
la colaboración con los que comparten su misma pasión,
sacian sólo parcial y provisionalmente sus esperanzas.
El interrogante vuelve a plantearse precisamente en el momento
en que está experimentando el gozo del descubrimiento
y la experiencia.
Éste es un hecho estrictamente personal, como personal
es siempre toda cuestión referente a la vida y a
la esperanza. Pero el ambiente cultural condiciona fuertemente,
positiva y/o negativamente, la experiencia de maduración,
tanto cuando se cuestiona sobre el sentido de la existencia,
como en las numerosas respuestas posibles a tales preguntas
y a su importancia.
Por eso, la opción de considerar la vida como centro
de la búsqueda sobre la experiencia religiosa, implica
también inmediatamente una dimensión colectiva
y política.