Siempre he dicho
que fue un regalo llegar allá,
yo trabajaba en una escuelita donde
salí muy injustamente. No conseguí
trabajo en los primeros meses y al ver
esto dije lo que Dios quiera, eso fue
en Semana Santa.
Iba a comenzar un estudio en el colegio.
La hermana Nancy necesitaba una profesora
y me ofreció el puesto, yo estaba
lejos, en otro lugar, me llamaron y
me vine inmediatamente a la entrevista
que me hizo la hermana Obdulia eso fue
un sábado, dije que me gustaba
mucho trabajar con religiosas pues fue
siempre como mi anhelo; ya habían
contratado a una profesora y la hermana
Obdulia llamó a esa muchacha
para cancelarle el trabajo y me llamó
a mí.
Comencé ese lunes y gracias
a Dios ya es mi quinto año en
el colegio, cuando comencé me
interesé mucho en la vida de
María Emilia, toda la vida me
hubiera gustado ser religiosa, siempre
me han dicho que fui una monja reprimida
porque siempre quise ser religiosa y
llegar a un colegio religioso a dar
clases fue un regalo, me interesé
mucho en la vida de María Emilia
y leí todo lo de ella, me enamoré
de María Emilia y de todos sus
milagros.
Me invitaron ese primer año
a una reunión donde venían
las religiosas y la delegada de España,
nos dieron unos detallitos entre ellos
el rosario de conchitas.
Debido a ese amor hacia María
Emilia, yo he trabajado mucho por ella.
Cada año hago que las alumnas
se enamoren de ella.
Mi tía Mariela tuvo una enfermedad
muy grave y yo me pegué a María
Emilia, y le pedí que por todo
lo que había hecho y trabajado
y le puse por condición que después
todo lo que había hecho por ella
en tantos años que ahora me lo
demostrara con mi tía y ahí
es donde yo iba a necesitar más
fe. Rezaba mucho a María Emilia
y a ella le llevé estampitas
cuando estaba enferma.
Yo soy Mariela la tía de Viviana
yo no conocía a María
Emilia ni sabía que Viviana le
tenía fe, ni sabía de
ella. A mí me dio un infarto,
me llevaron muy grave al Hospital de
San Vicente de Paul, allí me
dijeron que tenía dos opciones
operarme o se podía repetir a
los tres o cuatro días el infarto,
tenía que decidir si firmaba
porque había mucho inconveniente
en la operación, corría
mucho peligro por la cuestión
que yo tenía muchas venas malas
y me tenían que arreglar el corazón
con una vena porque fue una operación
a corazón abierto, viendo el
problema en que estaba yo firmé
para que me operaran, la operación
iba a durar cinco horas pero entonces
como no me encontraban una vena para
poder operar el corazón se llevo
el día entero.
El médico dijo a los familiares
el inconveniente que había y
les dijo que rezaran al santo que más
devoción tuvieran porque no había
solución para eso, entonces Viviana
llorando le pidió a su santo
devoción sería porque
ella lloró todo el día
y toda la tarde.
La operación estaba programada
para cinco horas y duró nueve
horas. Nosotros estábamos en
la salita y el médico salía
y decía no hay nada que hacer
todo lo humanamente posible se hizo
ya, nosotros como seres humanos no podemos
hacer nada así nos decía,
salió cuatro veces y cuatro veces
dijo que ya no se podía hacer
nada y que nos encomendáramos
al Señor o al santo que tuviéramos
más fe porque ya no se salvaba,
cuando la sacaron de cirugía
la llevaron a cuidados intensivos a
esperar la muerte prácticamente
nos dijo el médico, toda su vida
ha sufrido de las venas, debido a que
no tenía venas buenas para ese
tipo de operación, la sacaron
toda hinchada, era una bola, y la pasaron
a cuidados intensivos, fue allá
donde yo le pedí a uno de mis
hijos que me llevara una estampita de
María Emilia y una cosita de
la Virgen que no la dejaron pasar porque
era metálica, en esos días
de cuidados intensivos mi tía
se encontraba hinchada y sin esperanza.
Quedé inconsciente, Yo no me
di cuenta de nada, de pronto a los seis
días según cuenta Viviana
me desperté y yo vi una enfermera
que llegó, yo tenía muchos
aparatos y yo vi como ella con la mano
al revés me colocó un
gatorade, y yo la miré, una enfermera
que como yo había estado inconsciente
no conocía a ninguna de ellas
y cogí el gatorade ya estaba
despierta y me tomé casi la mitad,
de pronto me di cuenta que a lo mejor
no debía tomar pero tenía
mucha sed y lo dejé y lo coloqué
allá.
De pronto llegó una enfermera
de allá y al verme despierta
salió a decir que estaba despierta
pues estaban temiendo que si ese día
no despertaba me desconectaban, llegó
el médico y mi hija Patricia
y le pedí que me pasara el gatorade,
y no estaba ahí, y yo pero si
la enfermera me colocó el gatorade
ahí quién me lo cogió,
que con tantos días sin tomar
líquido yo tenía mucha
sed, y una enfermera me dijo si usted
no puede tomar nada, que quién
me lo había traído, y
yo insistía que si la enfermera
me lo colocó quién me
lo cogió, el médico que
cómo me habían dado gatorade
y a mí la boca me sabía
a gatorade, el médico que me
operó dijo estos son cuestiones
de la anestesia ella no tomó
gatorade y a mí la boca me sabía
a gatorade, yo siento que tomé
gatorade y lo coloqué aquí.
yo le miré la cara a la enfermera
tenía un rostro muy bonito, muy
joven y empezaron a llamar a las enfermeras
que estaban allí para ver quien
me había dado el gatorade y no
era ninguna de ellas lo que yo note
es que la enfermera no tenía
ese mismo uniforme, y entonces debía
ser una jefa pero llegó la jefa
y tampoco fue, el doctor dijo que eso
era por la anestesia yo desde que me
tome ese gatorade me sentí mucho
mejor y a los dos días me pasaron
a la habitación yo mejoro y ya
no tenía un acompañante
permanente de día y de noche,
a los pocos días me mandaron
a casa entonces fue cuando llegué
me encontré regalos que me había
dado un concejal me regaló la
virgen y al mismo que llegó Viviana
pero esas cosas de que ella estaba pidiendo
yo no sabía nada de ella no me
había comentado de que existía,
yo estaba inconsciente entonces ella
me trajo el rosario y me dijo que le
rezara.
Con la operación me tuvieron
que añadir venas entonces no
podía caminar porque me dañaron
los tendones y estaba en silla de ruedas
y que yendo todo muy bien tendría
que utilizar bastón. Esos tendones
no eran operables, me los dañaron
al buscarme la vena.
Viviana me dijo que yo le llevara el
rosario que me había dado, que
yo iría caminando porque la Virgen
me iba a llevar allá caminando
y entonces que le llevara el rosario
tres o cuatro meses yo llegué
en silla de ruedas pero a la casa llegué
caminando y yo entré a la casa
caminando y le llevé como me
dijo el rosario y entonces estábamos
todos sentados en el corredor y llegó
y me dijo usted conoce a esta muchacha
y pregunté porque vos la tenéis
aquí, yo la había visto
en el hospital, a mí me extraño
que tuviera una foto de la enfermera,
esta fue la que me dio el gatorade y
ella me dijo que era María Emilia
Entonces fue cuando me di cuenta que
era un milagro de ella.
A mí me iban a desconectar a
los cuatro días entonces el médico
que me operó dijo que me dejaran
hasta el otro día.
A mí mandaron un estudio cardiovascular
vieron lo bien que quedó el corazón
y era increíble no creían
que la operación iba a tener
resultado, pensaron que me mandaron
a casa para morir allí, cuando
yo fui a revisión eso era algo
grande en el hospital y se reunían
todos los médicos del turno 8
o 10 doctores para ellos fue increíble
la recuperación y todos decían
que era un milagro.
A mí me dolía mucho el
pie, y por eso tenía que ir a
la clínica del dolor y sigo tomando
drogas, y ese día de examen a
mí me dolía mucho el pie,
el médico que me operó
a mí era una eminencia, y me
dijo nos tiene contentos con este milagro
porque esto fue un éxito, y yo
quejándome del pie. Yo fui la
única que no me di cuenta de
la gravedad
Ahora soy muy devota de María
Emilia, yo no la conocía, yo
no sabía que se trataba de un
milagro. Viviana me dijo hay que rezarla
con mucha devoción y cuando vaya
caminando me la lleva, porque yo sé
que va ir caminando.
Cuando yo vi la foto pensé que
había conseguido la foto de la
enfermera que me llevó el gatorade.
En noviembre tuve apendicitis, Viviana
hizo con mucha fe la novena de María
Emilia, pero la doctora no me mandaba
a Medellín porque decía
que a lo mejor no era apendicitis y
si era una colitis la echaban a ella,
al final se me estranguló y me
llevaron de urgencia en ambulancia porque
ya era peritonitis. Inmediatamente me
operaron.
La situación era delicada pues
las infecciones podían perjudicar
al corazón que todavía
estaba muy delicado por la reciente
operación a corazón abierto.
Me operaron de peritonitis. A los tres
o cuatro días se empezó
a complicar con el corazón, y
me enviaron a cuidados intensivos y
todos preocupados por el corazón
más que por la peritonitis porque
había perjudicado al corazón.
La cirugía de corazón
la hicieron el 6 de febrero de 2005
y el 7 de noviembre del mismo año
la de peritonitis.
A mí me decían otros
que también se han operado de
corazón que era horrible, con
muchos dolores al tener el pecho abierto,
y yo no sentía dolor, tan raro,
a mí me despertó el gatorade,
y lo decía con tanta firmeza
que yo había tomado gatorade
y se pusieron a investigar quien había
llevado el gatorade hasta que el médico
dijo que era de la anestesia, que estaba
delirando, pero yo sentía que
era el gatorade y la boca me sabía
a gatorade. Hasta que me enseñaron
la foto de la Madre y dije que ella
era la que me trajo el gatorade.