Oh Dios, Tú
que pusiste en el mundo la fuerza del Evangelio
como fermento de renovación,
por la intercesión de la Santísima
Virgen María
concede a todos los fieles,
poder cumplir tu Voluntad, para instaurar tu
reino,
como lo hizo de manera admirable la
Sierva de Dios María Emilia Riquelme
y Zayas,
con fervor eucarístico, pasión
misionera
y amor preferencial por los pobres.
Por Jesucristo nuestro Señor.