“Jesús
mío, por tu amor, por tu infinita misericordia,
dame un poquito de luz, QUE YO TE CONOZCA Y ME
CONOZCA A MI, aunque tenga mucho que sufrir.
Que yo
sea buena y te busque en todo sólo a Ti,
que yo sea sencilla y chiquita, que no busque
más que esconderme en todo y siempre.
Jesús
mío, dame la humildad y dulzura de tu Corazón,
dime lo que tengo que hacer y lo que tengo que
hablar, dímelo todo Jesús mío;
hazme muy dócil, y que voluntariamente
no te desagrade nunca.
Jesús
mío, yo no puedo nada, pero Tú lo
puedes todo.