Hoy día, probablemente, el
tiempo sea una de las cosas que más apreciamos.
Por ello, como símbolo de abandono de aquello
que más estimamos, proponemos, como símbolo
para esta celebración, dejar todos nuestros
relojes y otros que se puedan encontrar, junto al
altar o en un lugar visible. El animador local puede
hacer una monición de entrada que invite
a este acto. Nosotros no lo hemos hecho para que
la monición que proponemos pueda servir a
todos.
Monición de entrada
Celebramos hoy la jornada de oración
por las vocaciones. Centraremos nuestra reflexión
en la vocación de Mateo, una llamada peculiar
de Jesús y una respuesta radical por parte
de Leví.
Sintamos la necesidad de renovar la vitalidad de
nuestra vocación y oremos al Padre para que
sean muchos los que, sin vacilaciones, opten por
una entrega radical al Evangelio.
Himno - canto (A tu lado, Señor
- Jesucristo, yo siento tu voz))
Salmos (del día o los propuestos
para la celebración)
Lectura evangélica (Lc 5,
27-28)
Después de esto, salió
y vio a un publicano llamado Leví, sentado
en el despacho de impuesto, y le dijo: "Sígueme."
Y dejándolo todo, se levantó y le
siguió.
Reflexión
Jesús llama a otro para su
equipo inmediato de colaboradores fijos.
Después de los cuatro pescadores,
un agente del fisco extranjero, pagano y ocupante.
Jesús no hace excepción excluyente
de personas. Nosotros, sí: en nuestra obras
y ministerios a veces discriminamos a los "escandalosos":
madres solteras, no practicantes, anticlericales,
marginados… Hemos de agradecer a Jesús
que nos llamara a su servicio, siendo malos o peores
que otros no llamados igualmente. Predilección
que debería actuar siempre de motor incansable
en el estímulo de nuestro seguimiento permanente.
"Él se levantó
y lo consiguió". Qué fuerza debió
tener la llamada de Jesús, que arrastraba
con una sola palabra. Y qué prontitud y fidelidad
las de Mateo, que le dan coraje para romper las
cadenas que atan corto al dinero, y sigue incondicionalmente
al Señor. Su respuesta fue inmediata y rotunda;
no puso condiciones, como otros, para seguirle:
liquidar cuentas, cerrar el ejercicio fiscal, buscar
sustituto… Simplemente, se levanta y sigue
a Jesús: doble actitud de todo buen consagrado.
Alzarse de la postración adocenada o de la
desgana, y seguir a Jesús en sus actitudes
y en su misión. Nada hay comparable a eso
en la vida. Mateo no dudó un instante en
dejar sus ganancias y ocupación. En lugar
de la clásica "imitación de Cristo"
hoy se habla mucho del "seguimiento de Cristo".
Pero, ¿se practica?
En las llamadas concretas a la vida
religiosa y dentro de ella, hemos de seguir a Jesús
con la prontitud y fidelidad de Leví. Y con
su alegría, ya que le ofreció un banquete
para agradecer y celebrar su vocación. No
hay que mirar tanto el "sacrificio" que
supone el seguimiento de Jesús cuanto su
vertiente gratificante. (Folletos con Él.
Teología y Biblia, nº 166 - octubre
1997)
Preces
Llenos de alegría y gozo por
sentirnos llamados a la gran misión de anunciar
la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al
Padre nuestra oración confiada.
• Por el papa, los obispos,
sacerdotes, religiosos y religiosas, para que sean
testigos vivos del Evangelio de Jesucristo y lo
anuncien con valentía, inundados siempre
de la fuerza del Espíritu Santo, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos..
• Por toda la Iglesia que ha
renacido de la fuente bautismal, para que, renovada
con los sacramentos pascuales, acreciente cada vez
su generosidad y su amor hacia todos, roguemos al
Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por aquellos que sufren en
el cuerpo y en el espíritu. Por los pobres,
enfermos, abandonados, tristes, desvalidos. Para
que encuentren en Cristo la verdadera alegría
en su vida, y nosotros seamos capaces de ayudarlos
con nuestra disponibilidad, roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.
• Por los jóvenes, para
que surja en el corazón de muchos el deseo
de seguir el estilo de vida de Jesucristo, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos.
Oh Dios, Verdad y Bien supremo. Escucha
complacido las súplicas que te hemos presentado.
Dígnate concedernos aquellos que, con fe,
te hemos presentado. Te lo pedimos por Jesucristo,
nuestro Señor. Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación,
la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración
Señor, no tienes manos,
tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo nuevo
donde habite la justicia.
Concédenos, Señor, fortaleza y entrega.
Señor, no tienes pies,
tienes sólo nuestros pies
para poner en marcha
a los hombres por el camino de la libertad.
Concédenos, Señor, comprensión
y estima.
Señor, no tienes labios,
tienes sólo nuestros labios
para proclamar al mundo
la Buena Noticia de tu Evangelio.
Concédenos, Señor, sabiduría
y consejo.
Señor, no tienes medios,
tienes sólo nuestra acción para lograr
que todos los hombres sean hermanos.
Concédenos, Señor,
ser testigos de tu Evangelio. Amén.