La celebración está
presidida por doce velas, que representan a los
doce Apóstoles.
Durante el tiempo de meditación
se pueden entonar algunos cánones que se
irán repitiendo con mayor y menor intensidad:
Ubi Caritas, etc.
Monición de entrada
La celebración vocacional
de este día tiene un marcado carácter
de alegría y esperanza. Al final del curso
es tiempo de recoger siempre los frutos de todo
un año de dedicación y trabajo.
Con una sola alma y un sólo corazón,
nos reunimos como verdadera familia, en esta jornada
vocacional. Queremos vivir y celebrar nuestro encuentro
como verdaderos hijos de Dios. Celebremos el don
de la vocación, fruto de alegría de
Dios en nosotros. Sintamos el gozo de vivir la entrega
y el amor de Dios y pidamos al Señor que
sean muchos los que se sientan llamados.
Himno - canto (A tu lado, Señor.
Kairoi)
Salmos (del día o los propuestos
para la celebración)
Lectura evangélica (Mc 3,
13-19)
Subió al monte y llamó
a los que él quiso; y vinieron donde él
quiso; y vinieron donde él. Instituyó
Doce, para que estuvieran con él, y para
enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios.
Instituyó a los Doce y puso a Simón
el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a
Juan, hermano de Santiago, a quienes puso por nombre
Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés,
Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago
el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas,
el mismo que le entregó.
Reflexión
Después de las llamadas de
algunos discípulos en particular para ser
sus apóstoles, Jesús convoca al grupo
de los Doce. Vocación colectiva en la que
aparece lo esencial del llamamiento religioso.
"Jesús subió a
la montaña, llamó a los que quiso
y se fueron con Él". Este primer colectivo
de discípulos reaccionó con la respuesta
esencial cristiana: irse con Jesús para estar
en su compañía. Queda claro que la
iniciativa proviene de Jesús. Por qué,
a éstos y no a otros, es un secreto. En este
tiempo Jesús nos ha llamado a nosotros para
ser religiosos consagrados. ¿Tenemos más
méritos que otros cristiano comprometidos
para ser seleccionados por el Señor? Esta
predilección inexplicable reclama agradecimiento
y responsabilidad de nuestra parte.
"Estos son los nombres de los
doce apóstoles". Desde el impetuoso
Pedro hasta el Judas traidor, hay una serie de hombres
distintos, con dos parejas de hermanos, un publicano,
un fanático y así hasta la docena.
Hemos de añadir a esta lista inicial nuestros
nombres, pronunciados por Jesús individualmente.
Y hemos de preguntarnos: ¿Qué se ha
hecho de la primera emoción? ¿La conservamos,
o se nos ha evaporado? ¿La hemos alimentado
y aumentado, o ya no nos dice nada?
Después de contestarnos sinceramente, queda
por analizar el para qué de la llamada a
la vida religiosa.
"A los Doce los hizo sus compañeros
para enviarlos a predicar". Según esta
síntesis programática de la vocación,
lo esencial para todos los llamados consiste también
en el denominador común de ser compañeros
de Jesús; y para lograrlo, fomentar su intimidad
con un conocimiento interno que genero mayor amistad.
Y al mismo tiempo, junto a la concentración
íntima en Jesús, la dispersión
hacia los demás, el envío en misión,
el apostolado, la difusión del Mensaje en
múltiples formas de palabra y obra.
"A estos Doce los envió
Jesús con estas instrucciones: - No vayáis
a tierra de paganos ni entréis en las ciudades
de Samaría, sino id a las ovejas extraviadas
de Israel". A los que trabajamos apostólicamente
en tierras donde la Iglesia está implantada,
nos sirve el eslogan de Jesús de ir a los
descarriados… (Folletos con Él. Teología
y Biblia, nº 166 - octubre 1997)
Preces
Llenos de alegría y gozo por
sentirnos llamados a la gran misión de anunciar
la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al
Padre nuestra oración confiada.
• Por la Santa Iglesia de Dios,
necesitada de pastores, para que sean muchos los
llamados al servicio de Dios y de los hombres, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los jóvenes de
nuestro mundo, para que sientan la fortaleza del
Señor y no tengan miedo a seguir a Jesús
en su propia vocación, con radical libertad
y absoluta disponibilidad, roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.
• Por las familias cristianas,
para que sean hogar donde puedan nacer futuras vocaciones
para el servicio de la Iglesia, roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.
• Por todos los llamados a
la vida sacerdotal o religiosa. Para que encuentren
en nosotros el necesario aliento, ejemplo y testimonio
de vida, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los miembros de nuestra
comunidad, para que vivamos con alegría y
mayor entrega, cada día, nuestra vocación
y fomentemos entre nosotros la auténtica
fraternidad, roguemos al Señor. Te rogamos,
óyenos.
Escucha, Padre bueno, lo que ahora
te hemos pedido y a ejemplo de tu Hijo Jesucristo,
haya jóvenes que sean capaces de arriesgar
su vida por todos siguiéndole a él,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación,
la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración
Señor Jesús,
que llamas a quien quieres,
llama a muchos de nosotros
a trabajar contigo.
Tú que iluminaste con tu palabra
a los que llamaste,
ilumínanos con el don de la fe en ti.
Tú que los sostuviste en las dificultades,
ayúdanos a vencer nuestras dificultades
de jóvenes de hoy.
Y si llamas a alguno de nosotros
para consagrarlo como tuyo,
que tu amor caldee esta vocación
desde su nacimiento
y la haga crecer y perseverar
hasta el fin. Amén.