Como símbolo para esta celebración,
se puede colgar un dibujo con unos grandes ojos,
que llevará por título el lema de
esta celebración: <<Jesús, poniendo
en él los ojos, le amó>>.
Recomendamos acompañar los
momentos de meditación con alguna música
suave.
Monición de entrada
Nos reunimos en esta tarde para orar
por las vocaciones. Tendremos como tema de reflexión
la escena del joven rico. Es un buen momento para
replantearnos el sentido de nuestra vida, a la vez
que rogamos al Padre que sean muchos los que vengan
a compartir nuestro propósito.
La oración por las vocaciones
de hoy está marcada por una invitación
a ser verdaderos testigos del Señor. Él
nos ha convocado para mostrarnos el gozo de compartir
la experiencia de nuestra vocación.
Himno - canto (Tú, Señor,
me llamas. C. Erdozaín)
Salmos (del día o los propuestos
para la celebración)
Lectura evangélica (Mc 10, 17 22)
Se ponía ya en camino cuando uno corrió
a su encuentro y arrodillándose ante él,
le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué
he de hacer para tener en herencia vida eterna?"
Jesús le respondió: ¿Por qué
me llamas bueno? Nadie es bueno sin sólo
Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas
adulterio, no robes, no levantes testimonio falso,
no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre."
Él, entonces, le contestó: "Maestro,
todo eso lo he guardado desde mi juventud."
Jesús, fijando en él su mirada, le
amó y le dijo: "Sólo una cosa
te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo
a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo;
luego, ven y sígueme." Pero él,
al oír estas palabras, se entristeció
y se marchó apenado, porque tenía
muchos bienes.
Reflexión
<<Jesús, poniendo en él los
ojos, le amó.>> Este es el amor del
Redentor: un amor que brota de toda la profundidad
divino-humana de la Redención. En él
se refleja el eternos amor del Padre, que <<tanto
amó… al mundo, que le dio su unigénito
Hijo, para que todo el que crea en Él no
perezca, sino que tenga la vida eterna>>.
El Hijo, lleno de ese amor, aceptó la misión
del Padre en el Espíritu Santo, y se hizo
Redentor del mundo. El amor del Padre se reveló
en el Hijo como amor que salva. Precisamente ese
amor constituye el verdadero precio de la Redención
del hombre y del mundo. Los Apóstoles de
Cristo hablan del precio de la Redención
con una profunda emoción: <<Habéis
sido rescatados… no con plata y oro, corruptibles…,
sino con la sangre preciosa de Cristo, como cordero
sin defecto ni mancha>>, escribe San Pedro.
<<Habéis sido comprados a precio>>,
afirma San Pablo.
La llamada al camino de los consejos evangélicos
nace del encuentro interior con el amor de Cristo,
que es amor redentor. Cristo llama precisamente
mediante este amor suyo. En la estructura de la
vocación, el encuentro con este amor resulta
algo específicamente personal. Cuando Cristo
<<después de haber puesto los ojos
en vosotros, os amó>>, llamando a cada
uno y a cada una de una de vosotros, queridos Religiosos
y Religiosas, aquel amor suyo redentor se dirigió
a una determinada persona, tomando al mismo tiempo
características esponsales: se hizo amor
de elección. […]
Habéis escogido a Jesús de Nazaret,
el Redentor del mundo, escogiendo el camino que
Él os ha indicado.
Este camino se llamaba también el camino
de perfección. Conversando con el joven,
Cristo dice: <<Si quieres ser perfecto…>>;
de modo que el concepto de <<camino de perfección>>
tienen su motivación en el misma fuente evangélica.
[…]
[…]La llamada a la perfección pertenece
a la esencia misma de la vocación cristiana.
(Exhortación apostólica Redemptionis
donum II, 3,4, 5)
Preces
Llenos de alegría y gozo por
sentirnos llamados a la gran misión de anunciar
la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al
Padre nuestra oración confiada.
• Por la Iglesia, comunidad
de creyentes en Jesús, para que no falten
en ella sacerdotes que continúen anunciando
la Buena Nueva en el mundo y celebrando la Salvación
con sus hermanos, los hombres, roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.
• Por los sacerdotes y consagrados,
para que vivan su vocación con generosidad
y gozo, y por su testimonio de vida muchos jóvenes
se sientan atraídos a revelarlos en su ministerio,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los padres cristianos,
para que tomen conciencia de la responsabilidad
que tienen en la comunidad cristiana y consideren
la vocación de sus hijos como un <<don>>
de Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por nuestras comunidades
parroquiales, grupos cristianos y centros educativos,
para que entre sus miembros se planteen la vocación
religiosa y sacerdotal como una necesidad de la
Iglesia y como un signo de madurez en la fe, que
les lleve a poner su vida al servicio del Evangelio,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por el aumento y perseverancia
de las vocaciones a la vida agustino recoleta, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los que se forman en
nuestros seminarios y noviciados, para que abran
su corazón, sin reservas, a la llamada de
Jesús, roguemos al Señor. Te rogamos,
óyenos.
Iluminados y animados por tu Palabra,
te pedimos, Señor, por todos aquellos que
nos sentimos llamados para proclamar tu reino. Sonténnos
en las dificultades, confórtanos e los sufrimientos,
asístenos en la sociedad, protégenos
en la persecución, protégenos en la
perseverancia, confírmanos en la fidelidad.
Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación,
la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración
Oh, Señor,
ve delante de nosotros
para guiarnos,
ve detrás de nosotros
para impulsarnos,
ve debajo de nosotros
para levantarnos,
ve sobre nosotros
para bendecirnos,
ve alrededor de nosotros
para protegernos,
ve dentro de nosotros
para que, con cuerpo y alma,
te sirvamos
para gloria de tu nombre.