Como símbolos para esta celebración
sugerimos una vela encendida y un recipiente con
sal. En medio de ellos se puede colocar un recipiente
transparente con agua turbia, que simbolizará
la postura intermedia en que podemos quedarnos,
sin llegar a ser verdadera sal y luz.
Recomendamos acompañar los
momentos de meditación con una música
calmada, por ejemplo, alguno de los casetes de Momentos
de paz.
Monición de entrada
La vocación no es un asunto
de razonamientos complicados. La vocación
no es para corazones calculadores, miedosos y egoístas.
La vocación es problema de amor, y por eso
sólo la entienden los corazones grandes y
generosos.
La vocación es: ser conscientes
de que Jesús nos ofrece su amistad. Aceptarla
e ir intensificando esa amistad con el trato es
ponerse en camino de responder. Poco a poco se irá
transformando nuestro corazón y se irá
haciendo semejante al de Jesús, convirtiéndonos,
así, en verdadera sal de la tierra y luz
del mundo.
Himno - canto (El que me sigue en
la vida)
Salmos (del día o los propuestos
para la celebración)
Lectura evangélica (Mt 5,
1-16)
Viendo a la muchedumbre, subió
al monte, se sentó, y sus discípulos
se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba
diciendo:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque
de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán
en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán
consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque
ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos
serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la
justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien,
os persigan y digan con mentira toda clase de mal
contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos,
porque vuestra recompensa será grande en
los cielos, que de la misma manera persiguieron
a los profetas anteriores a vosotros.
Vosotros sois la sal de la tierra.
Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué
se la salará? Ya no sirve para nada más
que para tirarla afuera y ser pisoteada por los
hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. […] Brille
así vuestra luz delante de los hombres, para
que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro
Padre que está en los cielos.
Reflexión
Este mundo, hoy más que nunca,
tiene la necesidad de ver en vosotros hombres y
mujeres que han creído en la Palabra del
Señor, en su Resurrección y en la
vida eterna hasta el punto de empeñar su
vida terrena para dar testimonio de la realidad
de este amor que se ofrece a todos los hombres.
La Iglesia, en le decurso de la historia, no ha
cesado de verse vivificada y de alegrarse por la
santidad de tantos Religiosos y Religiosas que,
en la diversidad de sus vocaciones, fueron testimonios
vivientes de un amor sin límites y de Jesucristo.
Esta gracia ¿no es para el hombre de hoy
como un soplo vivificador venido desde lo infinito,
como una liberación de sí mismo en
la perspectiva de un gozo eterno y absoluto?
Abiertos a este gozo divino, renovando
la afirmación de la realidad de la fe e interpretando
cristianamente a su luz las necesidades del mundo,
vivid generosamente las exigencias de vuestra vocación.
Ha llegado el momento de que con toda diligencia
os dediquéis a la reforma de vuestra conciencia,
si fuere necesario y también a una revisión
de toda vuestra vida para una mayor fidelidad.
Contemplándoos con la ternura
del Señor cuando llamaba a sus discípulos
pequeña grey y les anunciaba que su Padre
se había complacido en darles el Reino, Nos
os suplicamos: conservad la sencillez de los más
pequeños del Evangelio. Sabed encontrarla
en el íntimo y más cordial trato con
Cristo o en el contacto directo con vuestros hermanos.
Conoceréis entonces el rebosar de gozo por
la acción del Espíritu Santo que es
propio de aquellos que son introducidos en los secretos
del Reino. No busquéis entrar a formar parte
de aquellos sabios y prudentes, cuyo número
tiende a multiplicarse, para quienes tales secretos
están escondidos. Sed verdaderamente pobres,
mansos, hambrientos de santidad, misericordiosos,
puros de corazón: sed de aquellos, gracias
a los cuales el mundo conocerá la paz de
Dios.
La alegría de pertenecer a
Él para siempre es un incomparable fruto
del Espíritu Santo que vosotros ya habéis
saboreado. Inundados de este gozo, que Cristo os
conservará en medio de las pruebas, sabed
mirar con confianza el porvenir. Este gozo, en la
medida en que se irradiará desde vuestras
Comunidades, será para todos la prueba de
que el estado de vida escogido por vosotros os ayuda,
a través de la triple renuncia de vuestra
profesión religiosa, a realizar la máxima
expansión de vuestra vida en Cristo. Mirando
a vosotros y a vuestras vidas, los jóvenes
podrán comprender bien la llamada que Jesús
no cesará jamás de hacer resonar en
medio de ellos. El Concilio, en efecto, os avisa:
Recuerde los religiosos que el ejemplo de su vida
es la mejor recomendación del Instituto y
la más eficaz invitación a abrazar
la vida religiosa.
Además, no hay duda de que
demostrándoos profunda estima y gran afecto,
Obispos, sacerdotes, padres y educadores cristianos,
despertarán en muchos el deseo de caminar
en pos de vosotros, respondiendo a la llamada de
Cristo que no cesa de resonar en sus discípulos.
(Exhortación apostólica Evangelica
Testificatio, 53-56).
Preces
Llenos de alegría y gozo por
sentirnos llamados a la gran misión de anunciar
la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al
Padre nuestra oración confiada.
• Para que los pueblos y naciones
luchen por los valores del Evangelio, que traen
la paz, la justicia y verdadera libertad, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Para que los sacerdotes y
consagrados anuncien con ilusión el Evangelio
de Jesús en el mundo, roguemos al Señor.
Te rogamos, óyenos.
• Para que siempre haya corazones
jóvenes que estén dispuestos a seguir
la llamada de Dios y dedicar su vida, como Jesús,
los profetas y los apóstoles, al servicio
de sus hermanos los hombres, siendo testigos de
esperanza, roguemos al Señor. Te rogamos,
óyenos.
• Para que los hogares cristianos
se sientan testigos del Evangelio y fomenten la
vocación cristiana de sus hijos, roguemos
al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Para que todas nuestras parroquias
y centros educativos se comprometan a ser comunidades
evangelizadoras y siembren con la llamada de Cristo
entre sus miembros, roguemos al Señor. Te
rogamos, óyenos.
• Para que proliferen las vocaciones
a la vida agustino recoleta en todo el mundo y nosotros
seamos responsables de anunciar a Jesucristo y animemos
a quienes deciden consagrarse al servicio del Evangelio,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Para que todos nosotros seamos
verdadera sal de la tierra y luz del mundo, y no
nos quedemos a medias, en la desconfianza, en la
inseguridad, en el conformismo, en el agua turbia,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
Señor, que has sembrado la
esperanza en tu pueblo, concede generosidad y fidelidad
a los que llamas a ser hermanos entre los hermanos
y testigos de ti, que eres nuestra esperanza, para
que al responder al amar de tu gracia, colaboremos
para que venga y crezca el reino de tu Hijo. Te
lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación,
la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración
No te pedimos que hoy
nos saques del mundo;
mas líbranos del mal.
El fermento se pone en la mesa,
no en el arca,
para que haya buen pan,
y sacien los hombres su hambre
haciendo comunión.
La luz no se luce,
pero hace que vean los hombres
el rostro del hermano y distingan
en él el ritmo que lleva el corazón.
La sal no alimenta,
pero se hace sabroso lo insípido
y conserva cuanto está a su alcance
de cualquier corrupción.
La voz no es palabra ni idea,
pero entona el mensaje
y hace que se oiga y se escuche
lo que dice el autor.
Los pies no son el hombre,
pero le llevan: la tierra es escenario
de su movimiento
y el campo de su acción.
Haz, Señor, que los que has elegido
para tu servicio como luz y como sal,
como fermento para la masa humana,
presenten en su palabra
y en su testimonio el evangelio
de la salvación. Amén.
Canto a María: Plegaria Ntra.
Sra. de los ángeles. C Gabarain.