Si fuera posible, se podría
adornar el recinto en que vaya a desarrollarse la
celebración con redes u otros motivos marítimos.
Si no fuera posible este símbolo, se puede
colgar algún póster con algún
símbolo de mar. Una posible sugerencia es
el cuadro realizado por Goyo (1982) en que aparece
Jesús y una barca junto al mar.
Para el tiempo de reflexión
sugerimos acompañar la meditación
con alguna cinta musical relajada o algún
canto apropiado.
Monición de entrada
La Iglesia necesita jóvenes
dispuestos, que quieran seguir a Cristo más
de cerca, que quieran, como dice el lema de esta
celebración, introducirse en el mar y remar
adentro. Jóvenes valientes que quieran dejarlo
todo y responder a la llamada de Jesús. La
vocación es un don de Dios. Nosotros no somos
los autores de las posibles vocaciones. Es Dios
quien llama. Nuestra tarea debe ser orar para que
haya jóvenes que digan sí.
Himno - canto (Pescador de hombres.
C. Gabarain)
Salmos (del día o los propuestos
para la celebración)
Lectura evangélica (Lc 5,
1-11)
Estaba él a la orilla del
lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él
para oír para Palabra de Dios, cuando vio
dos barcas que estaban a la orilla. Los pescadores
habían bajado de ellas, y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era de Simón,
le rogó que se alejara un poco de tierra;
y, sentándose, enseñaba desde la barca
a una muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo
a Simón: "Boga mar adentro, y echad
vuestras redes para pescar." Simón le
respondió: "Maestro, hemos estado bregando
toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en
tu palabra, echaré las redes." Y, haciéndolo
así, pescaron gran cantidad de peces, de
modo que las redes amenazaban romperse. Hicieron
señas a los compañeros de la otra
barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues
y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al verlo Simón Pedro, cayó
a las rodillas de Jesús, diciendo: "Aléjate
de mí, Señor, que soy un hombre pecador."
Pues el asombro se había apoderado de él
y de cuantos con él estaban, a causa de los
peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago
y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros
de Simón. Jesús dijo a Simón:
"No temas. Desde ahora serás pecador
de hombres." Llevaron a tierra las barcas y,
dejándolo todo, le siguieron.
Reflexión
Ya desde el comienzo de su ministerio,
Jesús echó mano de socios que le ayudaran
a extender el Reino de Dios. "Pasando junto
al lago de Galilea vio a Simón y a su hermano
Andrés, que eran pescadores y estaban echando
el copo". ¿Paso casual de Jesús
por aquel trozo de playa, o elección deliberada?
Dios se sirve se causas ordinarias, pero también
busca situaciones. Lo importante es que la mirada
de Jesús se detuvo en los dos hermanos. Un
día también el Señor pasó
junto a mí, en medio de mis ocupaciones ordinarias.
Y cada día pasa de nuevo a mi lado. ¿Me
hallo siempre atento a su encuentro?
Jesús dijo a Simón:
"Rema mar adentro y echad las redes para pescar?.
Que expliquen los intérpretes
como puedan la abundante pesca, que hacía
hundir las barcas de Simón y sus compañeros;
pero tanto el número de peces capturados
como la esterilidad de la noche anterior abogan
por la intervención milagrosa de Jesús,
que quiere impactar a los pescadores. ¿Quién
no tiene en su biografía personal alguna
página que obliga a pensar en la presencia
indiscutible del Señor?
Apoyados en este experiencias, hemos
de seguir fiándonos de Jesús, cuando
nos invita a rema mar adentro, y esperar la redada.
La primera virtud que revela Simón, el pescador,
es la obediencia. Podía haberle dicho a Jesús:
"Tú entenderás mucho sobre el
Reino de Dios, pero aquí el experto en pesca
soy yo". Expone, sí, la reciente experiencia
negativa, pero obedece: "Por tu palabra echaré
la red". Al comienzo de la nueva etapa de Jesús
resucitado, Pedro también obedecerá
a la sugerencia: "Echad la red a la derecha
y hallaréis".
Fue en el mismo lago Genesaret y
hubo pesca abundante.
Volviendo a la primera, Simón
junto a la obediencia al mandato de Jesús,
muestra la humildad tras el éxito: "¡Señor,
apártate de mí que soy pecador!".
En este mundo tecnificado corremos el peligro de
atribuir las cosas extra que nos ocurren al eficacismo
infalible de las previsiones y los medios. Pero
en el orden espiritual hemos de decir siempre: "Somos
siervos inútiles: sólo hemos hecho
lo que debíamos hacer". Y hemos de recordar
la advertencia de Jesús: "Sin mí
no podéis nada".
Con la obediencia y la humildad,
Pedro ya se está preparando para la llamada.
Por eso, "Jesús dijo a Simón:
- No temas, desde ahora serás pescador de
hombres". Marcos añade un "Venid
conmigo", que completa el triple elemento de
la vocación apostólica: es la iniciativa
de Jesús, es para estar con El, es para conquistar
hombres. Hoy, hay que quitar hasta la apariencia
de coacción en el apostolado. Más
bien debe ser una oferta de la opción cristiana,
entre otras. Lo del anzuelo y las redes sólo
puede significar el atractivo personal de Jesús
y su Evangelio. (Folletos con Él. Teología
y Biblia, nº 166 - octubre 1997)
Preces
Llenos de alegría y gozo por
sentirnos llamados a la gran misión de anunciar
la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al
Padre nuestra oración confiada.
• Por la Iglesia de Dios, para
que ore siempre como Cristo nos enseñó,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los consagrados, para
que encuentren siempre tiempo dedicado a la oración,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por los cristianos del mundo,
para que la oración sea seguridad en las
horas de angustia y duda, roguemos al Señor
Te rogamos, óyenos.
• Por la juventud, para que
busque en la oración la fuerza y el camino
de la verdad, roguemos al Señor. Te rogamos,
óyenos
• Para que sean muchos los
que sientan la llamada a la vida agustino recoleta,
y nosotros sepamos ser ejemplo y modelo para ellos,
roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.
• Por todos nosotros, para
que en la oración busquemos espíritu
de servicio a los demás, roguemos al Señor.
Oh Jesús, que con tu ejemplo
nos enseñaste a unir nuestra vida a la voluntad
del Padre, para salvación del mundo: haz
que seamos, por nuestra oración, testigos
de la fe y salvadores de nuestros hermanos. Tú,
que vives y reinas, por los siglos de los siglos.
Amén.
Padrenuestro
Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación,
la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó:
Padre nuestro…
Oración
Me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras;
sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad
se cumpla en mí y en todas sus criaturas,
no deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma,
te la doy
con todo el amor de que soy capaz,
porque te amo
y necesito darme,
ponerme en tus manos
sin medida,
con una infinita confianza,
porque tú eres mi Padre.