Señor,
Tu nos sondeas y nos conoces. Sabes cuales son nuestras
limitaciones y cuales nuestras posibilidades y nunca
nos exiges más de lo que podemos dar.
Hemos aprendido, que en nosotros
no hay nada más nuestro que nosotros mismos
y te pedimos que nos ayudes a aceptarnos tal y como
somos y así poder entregarnos a los demás,
porque si no nos amamos a nosotros mismos, ¿cómo
vamos a poder amar a los otros?
En nuestras vidas hemos elegido
seguirte y hacerlo radicalmente. Ayúdanos
a que nuestra vida no sea una copia de lo ya establecido,
sino que seamos siempre un pozo de iniciativa y
renovación. Sobre todo, queremos soñar,
ya que quien no sueña no tiene ilusiones
y vive una vida apática.
Haz, Señor, que vivamos plenamente
nuestra vida religiosa, para nuestra felicidad y
la de nuestra comunidad y si somos elegidos para
ser embajadores tuyos en la tierra, haz que consigamos
ser de verdad esos "Alter Christus" que
todo sacerdote debe ser en el mundo. Queremos cumplir
hasta el final la opción fundamental de Cristo: