Señor, Tú nos has llamado
para ser luz del mundo; la humanidad tiene necesidad
de Ti, Tú eres el único que puede
apagar la sed de amor y felicidad del hombre. Señor,
que sepamos amar a los demás con el mismo
amor que Tú has derramado en nuestros corazones
y con el que Tú mismo nos amas. Que el amor
apasionado por Ti nos conduzca al anuncio valiente
de la Buena Noticia. Que María, “Mujer
eucarística” nos enseñe a permanecer
abiertos a la voz del Espíritu y a las necesidades
de la humanidad, a ser pan partido para la vida
del mundo. Amén.