Tú mi
esperanza.
Óyeme para que no sucumba al desaliento.
Óyeme, para que no deje de buscarte.
Buscarte día a día, hora a hora.
Buscarte en soledad y compañía.
Estudiar y orar. Dialogar y trabajar.
Destruir cadenas. Levantar ciudades de hombres.
Romperse en el tajo de la lucha de liberación,
luchar y amar…
¡Te busco, Dios!
¡Quiero ver tu rostro!
¡¡Quiero ver tu rostro!!
Saliste a mi encuentro una mañana
de primavera.
me tomaste de la mano y estuvimos un rato juntos.
Te vi un poco, te sentí.
Quiero conocerte más y tenerte más
cerca.
No me cierres la puerta. Abre y déjame entrar.
Te estoy llamando.
Ábreme para que te vea y esté contigo
y cambie todo entero, todo mi ser.