Señor, quiero ponerme
a tu disposición,
para el servicio de tu Reino,
para el trabajo que creas conveniente,
para empezar y volver a empezar
cuantas veces lo necesite.
Y quiero contar contigo
como una aliado seguro
que me defienda y me guíe
y me lleve por los caminos de tu voluntad,
que son siempre el amor más grande.
Por éso, Señor,
yo deseo servirte
y me pongo a tu disposición
con lo que tengo, y como soy,
Tú siempre obras maravillas en la pobreza.
Aunque a veces me vea
tan poco,
y tan débil; cuenta conmigo también
hoy,
en este nuevo curso que pones en mis manos.